"LA CAJA DE CARTÓN"
Toda la actividad se trataba de dejar volar tu imaginación y hacer a tu cerebro a un lado siendo así las manos las verdaderas jefas. Los materiales constaban de hilos y acrílicos de una triada de color sencilla como es el blanco, el negro y el rojo, una caja de cartón, un punzón, dos imágenes hechas con 10 años de diferencia, y papel.
Para comenzar necesitábamos un compañero para que nos prestase la mitad de una de sus fotos y trabajar con más de una identidad.
Alicia y yo comenzamos a trabajar ambas inmersas en nuestro propio proyecto, un proyecto sin nombre, ni idea, ni una identidad propia. Era el comienzo de un sin sentido de ruidos y tejemanejes que concebirían durante el proceso una idea propia, como cajitas sorpresa, como una madre dando luz a su propio hijo. Era la obra la que me estaba contando lo que era, no se lo imponía yo.
En primer lugar recorté las fotos y las uní.
Sobre una foto de las dos comencé a escribir lo primero que se me ocurrió bordando con un hilo rojo, siguiendo una de las instrucciones que era coser la boca o en su lugar los ojos, elegí la primera opción.
y cuando tuve esto hecho, cogí las pinturas y la idea de teñir aquellas fotos tan des-saturadas me pareció lo mejor y cree un tinte rojo con el que darle un toque de color, resultando algo aun más extraño y doloroso que antes. Lo increíble que para teñir, cogí un papel y solté un pegote rojo, puse la imagen encima y aplaste para que se imprimiera el color en la foto, dando resultado a una imagen. La imagen con la que descubrí la idea.
Esto despertó un concepto de juventud, dolor y procesos mentales, todo aquello que guardamos dentro desde que somos pequeños y que ayudan a crear nuestra propia personalidad, a través de esas vivencias.
Con aquella idea empecé a montar mi proyecto como si fuese un juego que tuvieras que seguir las instrucciones. Dando pautas en la parte de abajo, montando aquellas fotos rojas bailando sobre un hilo y justo al lado de un montón de agujeros. Agujeros que eran significad de un filtro, ese que creamos cada uno para desmontar nuestra realidad, lleno de dolor infantil y traumas que tenemos pero que eni siquiera sabemos que siguen ahí, pero que es obvio que nos ayudan a tomar ciertas decisiones.
Al final cuando terminamos, Alicia y yo nos miramos la una a la otra con una cara que era de frustración, sus ojos me preguntaban "¿Qué mierdas es eso?" y los míos le respondían "¡Pues anda que lo tuyo!"











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